Foto:  © Aman Singh en Unsplash.

 

Tú también te has preguntado alguna vez qué hacer con tu vida. Qué estudiar, dónde trabajar, qué proyectos te gustaría sacar adelante, dónde vivir, con quién compartir tu vida. Son preguntas que se hace cualquier joven. Pero quizá haya otra que todavía no te hayas atrevido a hacerte en serio: «Señor, ¿qué quieres de mí?». Porque una cosa es pensar qué quieres hacer tú con tu vida y otra muy distinta preguntarte qué quiere Dios de ti. Y cuando uno se atreve a abrir esa pregunta, puede aparecer otra que da un poco de vértigo: «¿Y si el Señor me llama?».

 

Una pregunta que vuelve

 

Quizá alguna vez te haya pasado. Estás rezando y aparece una inquietud que no sabes muy bien de dónde viene. Conoces a alguien que ha entregado su vida a Dios y algo dentro de ti se mueve. Participas en una actividad, haces unos Ejercicios Espirituales o tienes una conversación que, por alguna razón, se queda contigo. No sabes todavía qué significa, ni tienes una respuesta clara, pero la pregunta vuelve: «¿Y si el Señor me llama?». A veces una vocación empieza así: no con una certeza espectacular, sino con una pregunta que vuelve una y otra vez.


Nuestra historia también empezó con una búsqueda

 

Los Siervos de Jesús conocemos bien esa pregunta porque nuestra propia historia empezó también con una búsqueda. En 1971, José Manuel Pereda Crespo, nuestro fundador, comenzó un camino que terminaría dando origen a nuestra familia religiosa. Desde entonces, también nosotros hemos tenido que aprender a escuchar, discernir y dejarnos conducir por Dios. En ese camino encontramos la espiritualidad de San Ignacio, que nos enseñó a «buscar y hallar la voluntad divina» (EE 1) en la vida concreta. Poco a poco, el Señor nos fue mostrando el camino que hoy recorremos. Por eso los Ejercicios Espirituales están en el centro de nuestra vida: porque nos ayudan a ponernos delante de Dios, a reconocer lo que llevamos dentro y a descubrir hacia dónde quiere llevarnos.

Y ahí está también nuestra misión: ayudarte a descubrir y vivir tu propia misión. No queremos que todos sean Siervos de Jesús. Queremos ayudarte a descubrir qué te está pidiendo el Señor y a responderle con libertad. Por eso acompañamos a las personas en el discernimiento y damos tanta importancia a los Ejercicios Espirituales. Creemos que Dios tiene algo que decir en la vida de cada persona y que merece la pena parar, escuchar y descubrir qué es.


Hombres en camino

 

Y quizá, haciendo ese camino, descubras que el Señor te llama a ser Siervo de Jesús. Nosotros hemos respondido a esa llamada viviendo como religiosos, en comunidad y al servicio de la Iglesia. Lo hacemos mediante los votos de obediencia, pobreza y castidad, entregando nuestra vida a Dios y poniéndola al servicio de los demás. Después, esa misma entrega se concreta en muchas cosas: acompañar personas y dar Ejercicios Espirituales, trabajar con jóvenes y en la pastoral universitaria, servir en una parroquia, educar, participar en una misión o trabajar desde la cultura y los medios de comunicación. Distintas tareas, pero una misma vida: amar y servir.

Si alguna vez te has preguntado si el Señor puede estar llamándote a la vida religiosa, acércate a conocernos. Ven a alguna de nuestras comunidades, participa en alguna de nuestras actividades, habla con nosotros y mira de cerca cómo vivimos, cómo rezamos y cómo servimos. Conocerás también a hombres con luchas, defectos y dificultades. Los Siervos de Jesús hemos recorrido un camino de dificultades y errores; hemos tenido que corregir el rumbo, pedir perdón y volver a empezar. Y seguimos teniendo luchas y necesidad de convertirnos. No somos hombres que ya hayan llegado, sino hombres que queremos seguir a Jesús y entregar nuestra vida a Él.

No tienes que venir con nada decidido. Ni siquiera tienes que saber si esto es para ti. Simplemente date la oportunidad de conocer nuestra vida y de hacerte la pregunta: ¿Y si el Señor te llama?

 

Gabriel Alberto Leal Gudiño, S. de J.

 

Compartir: