Foto: Irene Martín, directora de la Fundación Maior, al inicio de la jornada | © Fundación Maior
La Fundación Maior realizó una jornada de formación en afectividad el sábado 22 de noviembre, en el Colegio Mayor Roncalli.
Esta jornada de formación busca ayudar a volver al origen del amor: la huella de bondad y de belleza que Dios ha inscrito en cada uno. San Ignacio de Loyola llama a este punto de partida el principio y fundamento: reconocernos amados gratuitamente por Dios. Cuando comprendemos que Dios nos ama por quienes somos y no por nuestros méritos, la realidad se vuelve más luminosa, y el corazón encuentra paz y claridad para responder.
Busca también profundizar, con una mirada cristiana, en la realidad del hombre cuyo destino se juega en el corazón. La libertad, los afectos, nuestros deseos y tensiones,… educarnos en cuidar el corazón es un arte que requiere toda nuestra humanidad. Es una aventura que implica asumir riesgos, ponerse en juego (con la posibilidad de equivocarnos) y que nos lanza a descubrir la novedad de relacionarnos con Dios y con los otros.

Elena Muñoz, psicóloga, en un momento de la jornada | © Fundación Maior
La unidad interior no se alcanza simplemente cumpliendo normas externas, sino acogiendo el amor con el que hemos sido creados. Quien se sabe amado desea corresponder, incluso en medio de las dificultades propias de la vida.
La vocación, el estado de vida y la misión personal son, en el fondo, respuesta a ese amor recibido. Por eso educar el corazón es un arte que implica asumir riesgos, aprender de las propias heridas y abrirse a la novedad de relacionarse con Dios y con los demás. Formarnos en la afectividad es reconocer que el amor vence y que es posible sanar lo que divide el corazón y vivir una entrega fecunda y verdadera.
