Foto: Algunos religiosos y novicios en la «Capilla de la Conversión» en el Santuario de Loyola | © Siervos de Jesús

 

Durante la Semana Santa, algunos religiosos y novicios Siervos de Jesús realizaron sus Ejercicios Espirituales. Después de los ejercicios y para celebrar la Pascua, en compañía del maestro de novicios, P. Sergio Rodríguez, S. de J., emprendieron una peregrinación a Lourdes con espíritu ignaciano.

 

Loyola y Aránzazu

Dicho espíritu les llevó en una primera etapa a la casa natal de san Ignacio en Loyola, Guipúzcoa. Tras visitar la casa y la pila bautismal, los peregrinos celebraron la santa misa en la «Capilla de la Conversión», es decir, en el lugar donde, según la Autobiografía, san Ignacio se convirtió después de un largo tiempo de convalecencia.

Otro momento clave fue la subida a Aránzazu, santuario mariano al que el propio Ignacio tenía una especial devoción. Allí, en lo alto de las montañas del País Vasco, religiosos y estudiantes renovaron su compromiso de seguir al Señor al estilo ignaciano, con María como madre y guía.

 

Santuario de Lourdes

La segunda parte de la peregrinación les llevó a Lourdes donde la Virgen se apareció a santa Bernardita. Allí oraron especialmente por las vocaciones, las propias y las de tantos jóvenes que hoy buscan sentido en sus vidas. Además, se pidió por los hermanos enfermos, que tantas veces nos enseñan la fuerza de la fe en medio del sufrimiento.

Además de participar en la Procesión de las antorchas y visitar la gruta de las apariciones, dedicaron tiempo a reforzar la piedad mariana, reconociendo a María como modelo de docilidad, humildad y entrega total al plan de Dios.

 

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