Foto: Jornada de formación en afectividad | © Fundación Maior.
El 5 de abril la Fundación Maior organizó en Madrid una jornada de formación en afectividad dirigida a jóvenes universitarios y profesionales. La propuesta abordó los problemas más profundos del corazón desde una mirada cristiana con el énfasis en que «el destino del hombre se juega en el corazón». La actividad contó con la colaboración de las Hijas de la Caridad de san Vicente de Paúl de la Provincia España Centro.
Dios nos ama por quienes somos
El destino del hombre se juega en lo que ama y a quien ama. Pero vivimos la experiencia de nuestra fragilidad y que los afectos pueden orientarnos hacia Dios o si no están ordenados, pueden ser un gran peso. Lo muestra el cine, la literatura, las series que vemos, nuestra propia experiencia de humanidad. Por ello se vuelve una urgencia educativa aprender a discernir lo que pasa por nuestro corazón para que podamos vivir relaciones sanas y fecundas.
El curso comenzó hablando de la «huella originaria» del hombre, que tiende hacia el bien, la bondad y la belleza del don creado, que está inscrita en nuestra experiencia de vida, que sólo puede realizarse si se vuelve al origen de este amor. La respuesta que Dios espera que vivamos es lo que san Ignacio de Loyola llama Principio y fundamento. Es por ello que los temas del corazón deben verse partiendo de lo que Dios nos ofrece, no desde normas o leyes externas que pueden convertir la vida en una tarea titánica.
Desde esta respuesta, la vida del hombre se vuelve una aventura capaz de acoger el amor con el que es amado y descubrir que la tarea de encontrar la unidad del corazón se da únicamente en la fecundidad de corresponder al amor de Dios que ordena los afectos en nuestra vida y que esa sea la raíz de nuestras relaciones interpersonales. Sólo Dios nos ama por quienes somos, no por lo hacemos ni por nuestros méritos. A la luz del amor de Dios y de sabernos valiosos a su mirada, la realidad se vuelve algo bueno y positivo. A ese mismo amor es al que estamos llamados a vivir con los demás.

Programa de la jornada de formación en afectividad de la Fundación Maior.
Concretar el amor en la propia existencia
Uno de los temas tratados durante la jornada fue El hombre ante Dios. Los cristianos entendemos la vida como misión, que es la capacidad de donarse y así permanecer en el amor, sea cual fuere el estado de vida al cual seamos llamados. Sólo respondiendo desde el corazón indivisible puede haber fecundidad en una entrega para siempre.
La vocación, el estado de vida y la propia misión, son respuesta a esta entrega. Para el cristiano que vive en el ámbito del amor, éste exige concreción en la propia existencia. El que se sabe amado, quiere corresponder con la vida y el servicio a los hermanos. Es en este amor donde se colocan las verdaderas seguridades de la vida.
Educarnos en cuidar el corazón es todo un arte que requiere toda nuestra humanidad. Es una aventura que implica asumir riesgos. Nos ponemos en juego ante la posibilidad de equivocarnos y nos lanza a descubrir la novedad de relacionarnos con Dios y con los otros.
Gabriel Alberto Leal Gudiño, S. de J.
